Quien busca abogado suele estar viviendo un mal momento: un proceso penal, un divorcio, una deuda que no deja de crecer. La misión es fácil de enunciar y exigente de cumplir: tratar el asunto con competencia técnica y devolverle a la persona la sensación de que sabe qué está ocurriendo.
Compromisos
- 01
Disponibilidad
Los mensajes se responden lo antes posible. Si hay un plazo en curso o una vista señalada, indíquelo en el mensaje.
- 02
Secreto profesional
Todo lo que se dice al despacho está amparado por el secreto profesional, que vincula a la abogada conforme al estatuto colegial y no termina con el proceso.
- 03
Información clara
El cliente sabe en qué fase está el asunto, qué viene después y qué escenarios son posibles, incluidos los malos. Una expectativa mal gestionada hace más daño que una mala noticia dada a tiempo.
- 04
Cuentas transparentes
Cada paso y cada decisión relevante se explican antes de avanzar.
Lo que no se promete
Ningún abogado puede garantizar el resultado de un procedimiento. El despacho no promete absoluciones, decisiones sobre custodia ni indemnizaciones: se compromete con el trabajo, los plazos y una valoración honesta de las posibilidades.
Lo que sí se promete es el trabajo: cada diligencia preparada, cada plazo cumplido y una valoración honesta de las posibilidades, incluso cuando esa valoración es que no merece la pena seguir adelante.
Un pleito no le devuelve el tiempo a nadie. Al menos puede transcurrir sin sorpresas.
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